Mi Trayectoria Hacia Una Medicina que
Escucha y Orienta
PhysisNoa significa “naturaleza” + “comodidad”. Lo escogí porque el camino a la salud implica estar en sintonía con la naturaleza y valernos de sus herramientas (“Physis”), siendo acompañados en un entorno de calidez y comodidad (“Noa”). En la expansión hacia una asesoría internacional, adicioné las iniciales de mi nombre Inata como una nueva práctica para acompañarte hacia el bienestar, estés donde estés.

“Recupera tu salud innata”
Una práctica construida alrededor de la escucha.
No fue un paciente. Fue el mismo paciente muchas veces.
Diabetes, hipertensión, el tratamiento al día – y una persona que seguía comiendo mal, bebiendo, sin moverse, con una carga de estrés que nadie tenía tiempo de preguntarle. Volvía a los tres meses igual, con un medicamento más encima y con los efectos secundarios de los anteriores.
Yo tenía quince o veinte minutos. Y un día entendí que en quince minutos no estaba ejerciendo la medicina: estaba haciendo un secretariado. Renovar, ajustar la dosis, firmar, siguiente.
No es que el medicamento estuviera mal. Es que era lo único que cabía en el tiempo que había.
Y yo ya sabía que había otras herramientas. Desde el pregrado me interesó lo menos invasivo, y empecé a estudiar y a aplicar las herramientas naturales que cumplieran con eso. No porque el medicamento fuese siempre innecesario, sino porque me incomodaba usarlo como primera y única respuesta cuando algo más suave podía servir.
Pero además, porque también faltaba tiempo para preguntar, y silencio para escuchar la respuesta. Escuchar es la primera herramienta, y es la única que no se puede apurar.
Así que me independicé del sistema de salud en julio de 2018, con una idea sencilla: ofrecer una atención integral y humana, que combinara las herramientas naturales con la medicina clásica, dedicando el tiempo que hace falta para que de verdad sirvan.
Y desde entonces trabajo también para educar, porque buena parte de lo que enferma se aprende – y lo que se aprende se puede desaprender. De ahí salió todo lo demás: el blog, los cursos, los talleres.
Cómo se junta un arsenal de herramientas
En la carrera de medicina se aprende una sola forma no invasiva de tratar: el medicamento. Ni nutrición a fondo, ni ejercicio de fondo, ni descanso, ni qué hacer con alguien que está agotado y no tiene nada en los exámenes.
Me di cuenta temprano y empecé a buscar por fuera mientras seguía estudiando. Primero llegaron la atención plena y la meditación; después la homeopatía y la medicina china. Nada de eso estaba en el plan de estudios.
- Barcelona, últimos tres meses del internado. Me fui a un instituto especializado en terapias naturales – ISMET- a aprender reflexología podal, dietoterapia naturista, terapia floral, fundamentos de medicina china y kinesiología holística. Y ahí pasó algo que todavía me parece increíble decir en voz alta: fue en un instituto de terapias naturales, y no en la facultad de medicina, donde aprendí nutrición.
- Después el máster, de España: medicina biológico-naturista. Lo busqué porque quería algo que integrara más herramientas naturales en un solo cuerpo, y no que fueran “curso suelto sobre curso suelto”. Ahí profundicé en nutrición, terapia floral, aromaterapia, plantas medicinales, arcillas, baños de sol, aire y agua. Y ahí también estudié la parte que nadie asocia con lo natural: biología humana, epigenética, y qué pasa en el espacio que hay entre las células -el terreno donde llega el nutriente y sale el desecho-, que es la explicación fisiológica de por qué el entorno y los hábitos cambian cómo funciona un cuerpo.
Mientras hacía el máster, seguía trabajando en el sistema de salud. Las dos cosas a la vez: aprendiendo qué más se podía hacer, y viendo cada día que no había tiempo para hacerlo.
Cuando recibí el título apostillado, me independicé.
Y ahí empezó la segunda mitad, que no fue planeada.
- Reiki. Lo estudié porque llevaba tiempo viendo que a los pacientes les servía. No lo hacían médicos: lo hacían terapeutas, y funcionaba lo suficiente como para que la gente volviera. Quería entender de dónde venía eso: qué idea de energía manejan, de dónde sale, qué hacen realmente con las manos. No se puede opinar de algo que no se ha estudiado.
- Sonido y vibración. La música es otro de mis gustos grandes, así que cuando encontré una formación que la unía con la terapia, no lo dudé. Combinar arte con arte, dicho así.
- Psiconeuroinmunología y medicina mente-cuerpo. El sonido funcionaba, pero me faltaba entender por qué: qué le pasa al sistema nervioso cuando alguien se relaja de verdad. Ahí me llevé las herramientas que más uso hoy — la relajación de Benson, la relajación muscular progresiva, la visualización guiada y la escritura terapéutica.
- Auriculoterapia y acupuntura. Estas las estudié por una razón concreta: en dolor y en peso hay buena investigación detrás, y quería tenerlas bien hechas y no de oídos.
- Homeopatía. Fue al revés que las demás. Primero vi evoluciones favorables sin necesidad de medicamento en casos que no esperaba, y eso me obligó a estudiarla en serio.
- Medicina biorreguladora, homeosiniatría y biodecodificación. Las últimas, cada una cerrando un hueco distinto: la técnica de aplicación por un lado, y por otro qué hacer cuando lo que sostiene el síntoma no es del cuerpo.
Cuento todo esto por una razón, y no es el currículum.
Cuando alguien llega con algo, casi nunca hay una sola herramienta que sirva. Hay tres o cuatro posibles, y la diferencia está en elegir la que encaja con esa persona — con su historia, con lo que ya está tomando, con lo que está dispuesta a hacer en casa, con el tiempo que tiene.
Tener muchas herramientas no sirve para usarlas todas. Sirve para poder escoger.
Cinco principios
Escucha
Como la base de cualquier éxito terapéutico.
Holismo
Ser humano como una unidad completa, donde el entorno, las emociones y la salud física están conectados.
Personalización
Cada paciente recibe una terapia única según su energía, constitución o estilo de vida, en lugar de un protocolo estándar.
No hacer daño
Confiamos en la capacidad innata que tiene el cuerpo para sanarse y equilibrarse si se le dan los estímulos correctos.
Visión natural
Empiezo por la herramienta menos agresiva que te pueda resolver lo que tienes: una planta, el descanso, la alimentación, una esencia, técnicas físicas. Y recurro al medicamento cuando el medicamento es lo que hace falta.
Un día dejé de comprar
Hay una parte de esto que no es consulta ni formación. Es lo que tengo en mi baño.
Como médica que trabaja con plantas y con aceites esenciales, me pasó lo que probablemente le pasa a cualquiera que aprende a leer una etiqueta: empecé a leerlas. Y lo que encontré me incomodó -no por lo que dicen, sino por lo que se sabe de algunos de esos ingredientes desde hace años y que igual siguen ahí.
Así que dejé de comprar y me puse a preparar.
Empecé por lo simple y fui subiendo: talcos de arcilla blanca con aceites esenciales. Un tónico de hidrolatos. Champú con tensioactivos derivados de coco. Gel hidratante con aceites vegetales y extractos de plantas.
Hace más de cinco años que uso solo lo que yo misma preparo. No es un experimento ni una fase: es mi rutina, y la conozco ingrediente por ingrediente.
Y confirmé algo, que es la parte aburrida y la más importante: preparar cosmética en casa no es mezclar cosas bonitas en un frasco. Hay que saber de conservación, de acidez, de qué se contamina y en cuánto tiempo. Un producto natural sin conservante no es más puro: es un caldo de cultivo a los diez días. Eso es lo que la mayoría de recetas de internet no te cuenta.
Ahora estoy armando unas clases, porque en estos años me he encontrado con mucha gente que está donde yo estaba – leyendo etiquetas, incómoda, sin saber por dónde empezar.
· Déjame tu correo y te escribo cuando haya fecha ·
Académico y experiencia.
Médico y Cirujano – UMNG (Bogotá, Colombia)
Mi formación en terapias complementarias viene de diplomados de universidades colombianas avaladas por el Estado y de institutos especializados: medicina biorreguladora, homeopatía, biopuntura y homeosiniatría, auriculoterapia, terapia floral. También estudié medicina biológico-naturista con la Universidad Europea del Atlántico (España).
Entrenada en reiki, terapia de sonido y vibroacústica aplicada, masaje facial, reflexología podal, biodescodificación, psiconeuroinmunología y medicina mente-cuerpo, con instituciones especializadas.
Experiencia en atención primaria y transformación de vidas hacia hábitos saludables, en consultas 1 a 1. Llevo once años trabajando con medicina del estilo de vida, homeopatía, aromaterapia y esencias florales.
Educación grupal en hábitos de vida saludables, relajación y atención plena con sonidos a grupos empresariales y privados.
Reserva o Conóceme primero.
Detente para encontrarnos y saludarnos en 5 minutos, sin compromisos.
